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¿Cómo elegir herramientas de participación ciudadana?

En los últimos años el fomento de la participación ciudadana se ha convertido en un eje estratégico para muchos gobiernos. Ayuntamientos y administraciones regionales apuestan por la creación de concejalías y consejerías de participación ciudadana. Los más avanzados incluso lanzan webs de participación en las que los vecinos pueden involucrarse en el diseño de políticas públicas.

Hoy existen numerosos proveedores tecnológicos que ofrecen herramientas de participación ciudadana. Si eres un cargo electo o un empleado público y trabajas en el área de participación, es posible que ya se te haya acercado más de un comercial de estas empresas ofreciendo sus servicios. Pero, ¿cómo distinguir el grano de la paja? ¿qué soluciones se adaptan mejor a tus necesidades? y, no menos importante, ¿cuánto deberíamos estar dispuestos a gastar?

Kuorum lleva años asesorando a gobiernos locales y regionales de seis países en materia de participación ciudadana. En la mayoría de los casos el mayor reto de la administración no es tecnológico sino estratégico. Algunos invierten en tecnología antes de crear un censo de participación, de analizar el estado del tejido asociativo en el municipio o de modernizar el reglamento de participación. Esto hace que los resultados se resientan. Y por eso nuestros consultores ofrecen una primera reunión gratuita en la que se tratan aspectos clave como éstos.

Una vez resuelta la parte estratégica, es el momento de elegir qué tecnología nos conviene mejor. Lo primero que debemos preguntarnos es cómo nos va a ayudar la plataforma a organizar nuestros contactos. ¿Nos va a permitir segmentar el censo de participación? ¿podremos identificar a los usuarios más activos? ¿y enviar correos masivos? Todas estas funcionalidades son esenciales para aumentar los ratios de participación.

Además, la participación es muy diferente en una gran capital con millones de habitantes y en un pequeño municipio del ámbito rural. Unos presupuestos participativos, por ejemplo, pueden tener sentido en la primera, sobre todo si ya existe una fuerte cultura de participación. Mientras que para el segundo puede que organizar asambleas digitales, o incluso presenciales, sea lo más conveniente. Por eso debemos preguntarnos qué tipos de proceso nos va a permitir abrir nuestra plataforma y cómo de bien se van a ajustar a nuestro caso concreto.

Hay que tener en cuenta que desarrollar servicios web es una tarea altamente compleja que requiere del trabajo de muchos profesionales cualificados: Ingenieros, diseñadores y, muy importante, expertos que se encarguen de optimizar la experiencia de usuario. Si al intentar usar una plataforma de participación te sientes perdido y no sabes dónde clicar, entonces tu proveedor no ha invertido lo suficiente en el diseño de la herramienta. Esto hará que tus ratios de participación caigan en picado.

Por último, recuerda que puedes elegir entre la implantación de una web en un servidor (ya sea de tu propiedad o en la nube) y el uso de un software como servicio (SaaS por sus siglas en inglés). La última opción tiene la ventaja de un precio más reducido que además incluirá gratis todas las actualizaciones que se hagan con el tiempo. Y no lo olvides, la plataforma de participación no es un fin sino una herramienta. Tus electores son lo más importante. Si ellos adoptan tu tecnología, entonces todo va bien.

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