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Voto Electrónico y Ciudades Educadoras en tiempos de confinamiento

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Cerca de 500 ciudades de 36 países en todos los continentes conforman la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE). Una organización que nació en 1994 con el objetivo de poner de relieve la importancia de la educación en el ámbito de la ciudad. En marzo de 2020, como cada año, los gobiernos miembros de la asociación se disponían a celebrar su Asamblea General, un encuentro en el que se toman decisiones tan trascendentes como la admisión de nuevos miembros o la aprobación de la Memoria Económica y el Plan de Acción. En esta ocasión el evento tendría lugar en la ciudad de Tampere, Finlandia. Pero unos días antes de la fecha señalada estalló la crisis sanitaria del COVID-19 en Europa. Y en poco tiempo se convirtió en pandemia mundial, truncando la planificación de innumerables encuentros como éste.

El papel del voto electrónico en la lucha contra el COVID-19

La Presidencia Delegada de la asociación se vio forzada a buscar una fórmula innovadora para poder celebrar la asamblea de manera telemática. El voto electrónico tiene ya más de sesenta años. Desde los sistemas de tarjetas perforadas hasta el voto online, pasando por el voto electrónico en papel, existe una gran variedad de soluciones. Y aunque su utilización a nivel de Estado tiene una historia de desarrollo creciente, nunca había sido tan relevante para organizaciones medianas y pequeñas como la AICE. Pero, ¿cuál es el marco legal que aplica en estos casos? ¿Qué nivel mínimo de seguridad es exigible? ¿Cómo es posible verificar la identidad de los miembros? Y, no menos importante, ¿existen proveedores capaces de implantar un sistema así en tiempo récord y a un coste asequible?

Una plataforma de voto telemático configurable

En Kuorum llevamos desde 2013 ayudando a organizaciones públicas y privadas en siete países con sus votaciones telemáticas. El primer paso en casos como el de la AICE es analizar el marco normativo que le aplica. En función de esto, proponemos un sistema de verificación de identidad. La autenticación consta de varios pasos que son configurables (factor único, doble, triple y/o biométrico). Y se trata de encontrar un compromiso entre la seguridad mínima recomendable y la comodidad para el usuario final a la hora de ejercer su derecho a voto.

Una vez el cliente ha elegido el sistema más apropiado para su caso particular, la plataforma de votación personalizada – con su URL, logo, colores e imágenes – queda lista en menos de 24 horas. El sistema, además, cuenta con un motor de envío masivo de emails que facilita la tarea de enviar a los votantes sus claves personales y las instrucciones para la votación. Y en la misma pantalla de la votación se puede incrustar la retransmisión en streaming del evento si el cliente lo solicita.

Trabajo contrarreloj en distintos husos horarios

Tiempos difíciles exigen decisiones valientes. Así que la AICE contrató nuestro servicio a tan sólo ocho días de la celebración de la asamblea. En dos días se desarrollaron las pequeñas modificaciones requeridas para adaptar el sistema a una votación con distintos husos horarios – ya que la apertura y cierre automático de la votación se debía sincronizar para países tan lejanos como Corea, Brasil o Francia. Durante el fin de semana se hicieron las pruebas internas y un test con usuarios reales de distintas edades y nacionalidades para evaluar la usabilidad del nuevo proceso. Y en los tres días previos a la celebración de la asamblea se informó a los votantes de las nuevas condiciones.

Cuidando de nuestros votantes y del planeta

A pesar de la velocidad con las que se organizó esta primera asamblea virtual se obtuvieron ratios de participación similares a los de las votaciones presenciales de años anteriores. Todas las incidencias durante el proceso de votación fueron resueltas desde nuestro call center. Y más de la mitad de los votantes aprovecharon el espacio de respuestas abiertas para felicitar a la Presidencia por la rápida resolución del problema.

Hora y media después del cierre de la votación, enviamos a la AICE un informe en cuatro idiomas con los resultados del proceso, adjuntando un fichero con los registros de voto (logs) y otro con las respuestas agregadas.

No se pueden extraer consecuencias positivas de un cisne negro con un resultado tan desolador en términos de coste de vidas humanas como el que ha supuesto este nuevo coronavirus. Sería ingenuo y de mal gusto hacerlo. Se trata de una desgracia sin paliativos. Sólo circunscribiéndonos al caso que nos ocupa, podemos concluir que gracias al voto electrónico la AICE consiguió seguir adelante con su trabajo de gran impacto social a pesar de la crisis, protegiendo al mismo tiempo la salud de sus miembros y de tantos otros. Además, celebrando su asamblea de manera telemática, se ahorraron 14 toneladas de CO2, 400.000 Euros en vuelos y más de 12.000 Euros en estancias.

Si deseas más información sobre este caso puedes ponerte en contacto con la AICE. Y si quieres saber más sobre el voto electrónico seguro, puedes contactar con nosotros.

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